martes, 3 de julio de 2012

El culebrón de Bon Temps

No puedo culpar a los exámenes por no haber actualizado en todo este tiempo. Actualmente la única serie que sigo y de la que están saliendo nuevos capítulos es True Blood, y no me parecía que los anteriores capítulos dieran para una entrada de blog. Pero una vez terminados los exámenes y con tres capítulos sobre los que hablar, vuelvo para dar mi modesta opinión sobre todo lo que ha estado pasando entre la población sureña sobrenatural (y humana). [Spoilers ahead]



Voy a empezar diciendo que me está pareciendo una temporada muy aburrida. No me acuerdo si las otras también me lo parecían al principio, pero la verdad es que ya llevamos cuatro capítulos (un tercio de la temporada) y todavía no ha pasado nada destacable. 

Russell Edgington sigue sin aparecer. Sólo lo hemos visto brevemente una vez, y sólo nos ha servido para descubrir que necesita una buena crema hidratante con cierta urgencia. Y para muestra un botón...



En estos capítulos también hemos conocido a "La Autoridad", compuesta entre otros por Salomé (sí sí, la de la Biblia), una señora que podría estar sacada de cualquier barrio sevillano y el niño grimoso. ¿Era yo la única que tenía verdaderas ganas de conocer la historia de cómo el niño llegó hasta ahí? Puede que ya nunca lo sepamos, pero ¿cómo exactamente llega uno a ser Consejero? En cualquier caso el niño ha durado más bien poco. Con lo adorable que estaba con sus trajes de chaqueta...


Además nos hemos enterado de que hay toda una religión vampírica paralela a la judeocristiana, con sus misas y sus grupos extremistas radicales. Que no le falta un perejil, vaya. 



También ha sido interesante conocer la historia de como Eric y Pam se conocieron, aunque haya sido corta. Pam me sigue pareciendo uno de los mejores personajes, así que me gusta que le den más tiempo... siempre que ese tiempo no incluya también a Tara. A estas alturas de la temporada, y después de haber sobrevivido a no sé cuantos encuentros con sustancias teóricamente tóxicas para los vampiros, he perdido toda esperanza de que desaparezca. Sólo queda esperar para ver si el contacto con Pam, su "creadora", la hace más llevadera.

Y en mi opinión eso es lo más interesante que ha pasado hasta ahora. Porque el resto de historias están bastante paradas.

Sookie se ha librado de la cárcel con la ayuda de Alcide, su nueva conquista. No creo que nadie dudara de que Alcide la iba a ayudar...

Además Lafayette está teniendo repentinos cambios de personalidad, que le impulsan a echar lejía a la comida o a sabotear el coche de Sookie (no hay quejas a ese respecto). ¿Volverá Jesús a lo largo de la temporada? Porque eso en lo que se convierte Lafayette nos suena, ¿verdad?


Además las hadas se han asentando en Bon Temps. Por lo que cuentan se están refugiando, ¿y qué mejor forma de refugiarse que montar un club burlesque invisible en medio de un prado? Esto ha abierto otro frente en la historia, ya que hemos descubierto que los padres de Jason y Sookie no murieron en una inundación como creíamos, sino que murieron asesinados por vampiros. ¿Volverá Jason a unirse a alguna secta mata-vampiros?

Y ya por último, Terry está persiguiendo sus fantasmas del pasado, y en el último capítulo lo dejamos acorralado en el sótano de un miembro de su antigua unidad, y a Sam, después de intentar ayudar a Tara, lo hemos dejado descubriendo los cadáveres de sus amigos cambia-formas.

Ya veremos como van evolucionando los siguientes capítulos, pero creo que están abriendo más frentes de los que pueden mantener, teniendo en cuenta que las temporadas de True Blood también son cortas (12 capítulos). En cualquier caso, mantengamos la esperanza, que dicen que es lo último que se pierde.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada